jueves, 22 de noviembre de 2007

Bodh Gaya, Bihar India

Me cansé de Rishikesh, me cogí un tren de unos teóricos 1500 kilómetros y unas teóricas 24 horas y me vine a Bodh Gaya. Lugar donde Buda Sidartha Gutama perdió un bolígrafo y a pesar de ello su estado anímico no se vio afectado ya que era un ser libre de apego emocional.


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Coger un tren en India es muy complicado. Los trenes nunca llegan a su hora, los vagones no suelen estar numerados, hay demasiada gente en el andén... en general hay muy poca información. Por algún motivo, en cuanto el tren llega todos se ponen a gritar y a correr, eso no ayuda. Yo tuve la suerte de que un oficial de la estación se puso a hablar conmigo un poco antes de que llegase el tren y me acercó hasta mi vagón. Hubiese sido imposible encontrarlo de cualquier otro modo. No sé como él supo cual era.

Bajarse del tren fue otra odisea. Las estaciones no se anuncian y es muy difícil ver los carteles por las ventanas, especialmente por la noche. De vez en cuando pasaba algún hombrecillo del ejercito o el revisor y le preguntaba cuanto faltaba. Cuando ya faltaba poco para llegar decidí tratar de averiguar quien más iría a Bodh Gaya. En mi vagón no encontré a nadie, pero en el vagón siguiente sí. De modo que me cambié de vagón. Por supuesto nadie hablaba inglés.

Al final, el tren llegó casi 4 horas tarde. De la teoría a la práctica siempre hay algún que otro bache. La distancia se mantuvo constante. 28 horas metido en un tren. La verdad es que cansa. ¿Qué le vamos a hacer? Ahora ya da igual, ya estoy aquí.

Ya había llegado, claro que el tren no iba hasta Bodh Gaya sino hasta Gaya. Teóricamente tendría que llegar a las 21:30. Momento límite para coger un riksaw hasta Bodh Gaya y encontrar un lugar decente donde pasar la noche. Pero llegué a las 01:30, momento muy malo para cualquier cosa.

Por supuesto a la salida de la estación merodeaban los típicos conductores de riksaw corruptos tratando de cobrarme animaladas por acercarme a Bodh Gaya. Pasé de ellos. Deambulé un poco por Gaya tratando de encontrar un hotel decente y barato donde quedarme. No tuve mucho éxito. Mientras deambulaba, riksaws iban pasando por mi lado tratando de convencerme para llevarme. Todos estaban tratando de timarme.

De repente pasó un riksaw cargado de mujeres mayores y el conductor me dijo un precio barato pero aún así caro para un riksaw compartido. La mala suerte del conductor fue que las mujeres que llevaba eran mujeres de buen karma y sin que el conductor lo viese me decían con los dedos a cuanto tenía que bajar el precio. De modo que al final pude ir a Bodh Gaya por un precio razonable en un Riksaw con 15 otros pasajeros. Fue muy emocionante. Fui con medio cuerpo fuera del vehículo. Algo que desrecomendarían en cualquier parque de atracciones.

Una vez en Bodh Gaya, allá por las 3 de la mañana, tenía que encontrar un sitio donde quedarme. Las primeras en bajarse del riksaw fueron las mujeres, y se bajaron en un monasterio en el que había locales también de buen karma que me recomendaron un hotel de precio razonable. De bote en bote, todo fue saliendo bien.

Hoy es mi primer día en Bodh Gaya. Vamos a ver que pasa.

Otras cosas

Antes de irme de Rishikesh, pude subir fotos.

Yoga Niketam Ashram


Phool Chatti Ashram


Yoga Niketam Ashram


Libros

Los últimos libros que me he leído han sido Autobiografía de un Yogi de Paramahansa Yogananda. Es hasta cierto punto interesante. A veces me parecía un poco ladrillo. Me recordó un poco a El Tercer Ojo de Lobsang Rampa. Son interesantes las comparaciones de Cristianismo e Hinduismo que hace.



El Zen Simple de Simpkins. Un libro muy simple y cortito sobre Budismo Zen. Nada especial.



Juan Salvador Gaviota de Richard Bach. Un clásico de la literatura New Age. Es muy corto. Un cuentecillo. Muy New Age. Interesante.



Y, por ahora, eso es todo.

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