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Bueno, ya hace tiempo que no escribo nada en el Blog... Allá sobre el 25 de Diciembre abandoné Kathmandu para irme a Dharamsala, lugar donde pensé establecerme definitivamente.
Kathmandu tuvo su encanto, aunque me lo vi un poquillo de desgana...

El viaje, por supuesto, fue un infierno. Tardé tres días en llegar y cuando llegué todo lo recordaba como un sueño de lo cansado que estaba.
Inicialmente, el viaje debería ser simple. Tomaría un autobús desde Kathmandu hasta Sunauli, que está en la frontera con la India. Desde Sunauli tomaría otro autobús hasta Gorakphur, donde tomaría un largo tren hasta Chakki Bank y desde allí un último autobús me llevaría hasta Dharamsala.
Los planes suenan genial cuando aún no están ejecutados. La estación de autobuses de Kathmandu fue complicada. No había carteles en inglés y la comunicación con el personal no fue muy fácil. De modo que en vez de venderme un billete para Sinauli, me lo vendieron para Bhairawa, que está a una hora de Sunauli. Claro que yo de eso no me enteré hasta una hora antes de llegar a Bhairawa.
Desde Bhairawa tomé un taxi compartido hasta Sunauli. En Sunauli, por fin, crucé la frontera. Que pocas ganas de trabajar tenían los funcionarios de la frontera a las cuatro de la mañana. Pero con un poco de mala educación, conseguí que hiciesen su trabajo.
Desde Sunauli tomé un autobús hasta Gorakhpur. Claro que nosequé puente estaba roto y tuve que tomar otro autobús una hora antes de llegar Gorakhpur.
En Grakhpur por fin tomaría un tren de veintinosecuantas horas hasta Chakki Bank. Claro que a pesar de que llegué a la estación con bastante tiempo no había billete. Decidí comprarme un billete con lista de espera, eso significa que si tengo suerte tengo cama y si no voy de pié.
Qué cansado estaba ya en esos momentos...


No todo iba a ser mala suerte. Fuí el primero en encontrar una cama que no estaba numerada y decidí quedarme allí hasta que me echasen, claro que nunca me llegaron a echar.
El viaje en tren es llevadero, claro que después de las primeras 20 horas, las infinitas inexplicables paradas del tren en medio de la nada empiezan a irritarte.
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| De Kathmandu a D... |
Cuando por fin llegué a Chakki-Bank no había autobús hasta Dharamsala... eso ya no fue una sorpresa. Estas cosas pasan. Después de tratar de comunicarme con unos cuantos hindúes y concluir que como de costumbre tenían una mafia montada para sacarme la pasta, conseguí que un riksaw de esos me llevase hasta Pathankot donde sí podría coger un autobús hasta Dharamsala... y esa ultima parte salió bien.
Cuando llegué a Dharamsala, sobre las 4 de la mañana, todo estaba cerrado. Aún tenía que tomar un autobús hasta McLeod Ganj, que (creo que) es parte de Dharamsala. Es donde está la mayor parte de los tibetanos exiliados.
Y esa es la historia del viaje...
